octubre 25, 2011.

Estaba dentro de un estadio o algo así. No sé que era pero había mucha de mi famila y muchísima gente más. Pasaban videos y de pronto yo salía en ellos cuando era chiquita. Me veía bailando, jugando, etc. Mi prima Lori me decía que qué chiquita era ahí. Me encantaba verme y ver esos videos que nunca antes había visto. Yo preguntaba dónde era eso y creo que mi mamá era la que me respondía.

Después iba a hacer un casting para alguna voz. Tenía muchas ganas de quedarme. Iba conmigo mi amigo El Scout y, no sé por qué, llevábamos a Tacha, mi perra. Yo hacía un casting terrible y la gente del estudio me decía que les urgía una voz y la mía no era muy buena, por lo que le pedían al Scout que hiciera el casting y lo hacía perfecto, lo amaban. Yo ardía un poco, sin embargo trataba de que le pagaran lo correcto. La parte bizarra del sueño, ya ven que nunca falta, fue cuando Tacha también hacía casting de voz y también era un éxito.Tacha se emocionaba porque iba a quedar seleccionada.

OCTUBRE 20, 2011.

Estaba en un teatro medio viejo, en los camerinos. Había un evento de no sé qué y yo estaba en algo de la logística. De pronto veía a mi amigo “El Caimán” él venía caracterizado de Mr. Hyde, se estaba preparando para salir a escena. Lo veía y le decía: “esa miradita” Él se reía, se maquillaba un poco y me decía que no lo desconcentrara.

Yo seguía todo el rollo de la logística y de pronto caminaba y lo veía acostado en el suelo sobre un colchón con dos chavas que eran super fans de él. Me reía con él y me decía que eran gajes del oficio, las besaba y bebían vino de la botella, traían un gran pedo.

Después salía y me decía algo mi papá sobre los Reyes Magos. Como que tenía que ir a verlos. Y me subía a una lancha rarísima, con una rueda gigante al frente, a mi lado iba el mensajero de la oficina y me decía que si estaba lista. El mar estaba muy fuerte, me daba miedo, (le tengo miedo al mar) pero me aventaba a pedalear en la lancha para ir con los reyes magos.

octubre 18, 2011.

Soñé que trabajaba y vivía dentro de una tienda, era algo como Zara o Bershka. Y trabajaba en las mañanas ahí y en las noches dormía en el lugar, muy al estilo de la Pícara Soñadora. También trabajaba ahí mi roomate Chabela. Yo salía a algo que no recuerdo qué era y cuando volvía la fila se salía de la tienda, Chabela me odiaba por dejarla sola atendiendo el lugar con tanta gente.

Luego, lo bizarro que no falta, estaba en la azotea de un edificio. Y había un hombre negrito, buenísimo. Me di cuenta que era mi marido-novio o algo así. Y comenzábamos a aventarnos un poco de agua y cuando la cosa se iba a poner buena, volteábamos y estaba nuestra hijita, una niña negrita, hermosa. Entonces yo me daba cuenta que también yo era de color. Rarísimo.

La niñita nos decía que tenía hambre y ya, ahí desperté.

octubre 11, 2011.

Hubo dos partes, no recuerdo cuál fue primero.

Volví a soñar que estaba embarazada. Estaba dentro de una casa, en la recámara. Mi mamá estaba ahí pues sabía que el bebé estaba por nacer. Estaba preparando todo para la llegada. De pronto yo me sentaba en la cama y le decía que ya era momento. Ella me decía que me tranquilizara y me daba instrucciones de qué hacer. Yo estaba en un mood muy tranquilo y no sentía absolutamente nada de dolor, de pronto me asomaba y veía la cabecita. Era un bebecito hermoso. Era niño yo sabía quién era el papá y me daba mucho gusto. Mis mamá estaba feliz. Yo estaba perfectamente sin nada de dolor y caminando como si nada hubiera pasado.

La otra parte que recuerdo. Estaba en una montaña muy empinada. Iba con varios animales, no recuerdo exactamente si todos eran perros, pero creo que no. Y todos eran como míos o por lo menos, iban conmigo. Uno de ellos se perdía en una casita que había en la montaña y yo me metía a salvarlo. Había muchas escaleras en esa casita y los otros animales me seguían. De pronto veía al animalito que se me había escapado junto a una reja en la montaña y corría por él. Era muy feliz de rescatarlo.

octubre 10, 2011.

Soñé que estaba dentro de un cuarto muy alto. Ahí estaba un primo con sus dos hijos acostados en una gran cama blanca. Estaban dormidos y él había puesto una como lámpara que proyectaba imágenes en toda la pared y techo. Se veía increíble. Además había música.

Después soñé que mi amiga de la prepa Paola, se moría y sólo yo la podía ver. Me pedía que le dijera a su hermano pequeño que todo iba a estar bien. Había más detalles pero ya no me acuerdo.

 

octubre 3, 2011.

Estaba en un bar del centro que en realidad existió hace varios años, se llamaba Babel. Era la hora de cerrar, mi hermano era el gerente de ahí en el sueño. Estábamos en la puerta principal, hacía frío y me decía que le ayudara a cerrar las puertas, lo hacíamos y volteaba a ver la gran escalera de la entrada, me subía al barandal y me dejaba caer por ahí, como si tuviera 9 años.

Entrábamos al bar y era un lugar muy vintage, había algunos maniquies como decoración, sillones viejos y luces rojas. Se veía bien.  Bajaba una escalera y ahí estaba mi abuela Carmela, me sorprendía verla caminando, (cosa que no hace desde varios años) estaba muy feliz, radiante, con un vestido blanco con azul. La abrazaba y le decía que me daba mucho gusto verla bien nuevamente.  Después aparecía mi abuelo Felipe, estaba un poco llenito, no como ahora que es muy, muy flaco. Le hacía bromas sobre su peso y él se reía mucho, me daba esa típica cachetadita que siempre me da al saludarme. Me emocionaba encontrarlos ahí. Vivían con otra señora que no recuerdo quién era.

Después me daba cuenta que no es que mis abuelos estuvieran bien, sino que yo había viajado atrás en el tiempo y estaba, creo que a finales de los años 70. Llegaba mi tío Jorge y era ese hombre de las fotos que he visto en esa época no el de ahora, venía con mi otro tío Carlos Fano, por lo que sé, andaban mucho juntos cuando eran jóvenes. Ahí confirmé que no estábamos en el año 2011. Ellos se alistaban para ir a una junta, los dos traían un traje gris puesto.

Les decía que si los podía acompañar y de pronto, llegaba él, mi abuelo Jorge. Me tomaba de la mano y me decía que claro que los podía acompañar, pero para hacerlo, tenía que bailar con él. Comenzaba a sonar una canción de Ray Coniff de pronto yo era una niña y caminaba a ritmo de Ray Coniff de la mano de mi abuelo por una calle escalonada. Él cantaba y no le importaba que la gente nos viera bailar y cantar, yo no paraba de reír mientras intentaba seguir sus pasos.  Ahí desperté.

Y sí mi abuelo era así, se paraba a medio centro comercial a bailar contigo si había una canción para hacerlo, cantaba como señora de iglesia sin importarle lo que la gente pensara aunque tú te murieras de la pena, hablaba en “esperanto” a los vendedores que se acercaban al coche. En fin… podría escribir horas de lo divertido que fue mi abuelo…

Te sigo extrañando y pasado mañana cumplirías años. Gracias por visitarme.

octubre 1, 2011

Por alguna razón me iba a vivir a un pueblito mexicano de provincia. Donde me encontraba al típico hombre bueno, que todos querían y sí,  nos enamorábamos perdidamente.  A las 2 semanas de esto él moría atropellado por un tren. Él no tenía papás, vivía con una tía y tenía una hermana y un hermano los cuales estaba realmente tristes.

Me decían que yo tenía que participar en todas las ceremonias que se le iban a hacer pues era su novia. Yo aceptaba sin saber a lo que me metía.

El velorio era un ritual donde se bailaba con unos machetes alrededor del ataúd, yo no quería participar en eso, estaba muy triste, pero lo hacía.  La gente del pueblo era muy machista así que era mal visto que yo no hiciera lo que me decían. Sin embargo, al final de este baile se me caía un sombrero que tenía puesto y uno de los señores lo quería levantar con su machete. Yo le decía que no, que yo lo iba a levantar y con la punta del pie lo aventaba hacia arriba y me caía en la cabeza. La gente del pueblo se sorprendía.

Después yo lloraba mucho por la pérdida de ese chavo, su hermana me decía que nunca lo había visto tan feliz y que estuviera tranquila.

Para finalizar los rituales, había que cenar todos a la mesa pero lo peor de todo es que soltaban unas víboras enormes en el  suelo y éstas se te subían a las piernas mientras comías y te pasaban por el cuello, eran asquerosas pero tenías que dejar que pasaran porque se llevaban tu dolor.

Luego, no sé cómo, yo tenía ya 3 hijas. Y creo que eran del chavo que se murió, eran super lindas y 2 eran gemelas.

Finalmente, yo me había quedado a vivir en el pueblo, vivía en una casita pequeña pero era feliz ahí. De pronto abrían la puerta y yo escuchaba que alguien subía la escalera y llegaba vestido de Charro Vicente Fernández, (segunda vez que sueño con él desde que escribo este blog). Yo le gritaba emocionada :

¡Viva México Chingao! Que buen traje mi Chente.

 

Él se iba a su cuarto, por lo que entiendo, se lo rentaba cuando iba a hacer show a ese pueblo, era como mi roomate temporal. Y me decía que no se sentía bien pero que tenía que dar el show. Me proponía irnos a la playa después del concierto pero era lunes y yo no podía faltar al trabajo. Vicente era muy paternal conmigo y me encantaba tenerlo de nuevo en casa.